Al igual que en Navidad, los controles de alcoholemia dieron la nota en Año Nuevo. En ausencia de noticias de gran volumen político (ya que muchos están de vacaciones), la noticia volvieron a ser los controles de tránsito y las pipetas.
El 1er día del año amaneció con un chofer de Uber Moto denunciando que agentes de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires le secuestraron su herramienta de trabajo, a raíz de que transportaba a una pasajera alcoholizada.
“Yo no la conozco y no tengo forma de comprobar si ella bebió o no. Mi responsabilidad es no tomar alcohol, pero no me puedo hacer cargo de cada usuario que me toca”, se quejó Ciro, el chico que fue sancionado por los encargados de controlar.
El primero en reaccionar en redes fue Ramiro Marra, referente de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires: “Ya estoy en contacto con Ciro, analizando el Código de Transito. Esto es inaceptable”, reflexionó el dirigente político en X.
Minutos después, el propio Marra apuntó que “la acompañante estuvo pésima, lo llevó a cometer una falta y se desligó de toda culpa”.
En la misma línea se expresó Javier Lanari, subsecretario de Prensa del gobierno nacional. “¡Hola Ciro! Es evidente que hay un vacío legal. La Ley debiera contemplar tu caso. Mientras eso no pase, deberían aplicar el sentido común. Es decir, bajar a la acompañante y permitirte seguir trabajando. Espero que recuperes la moto cuanto antes. !Gran abrazo!”, le escribió a través de las redes sociales.
Horas más tarde, Marra se fotografió con el jóven recuperando la moto secuestrada en el playón porteño, y dejó abierta la polémica respecto de la legislación.
Sin lugar a dudas, el tema será mencionado en los próximos días ya que, además, ningún funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reaccionó a tiempo.



















